DEPENDE DE LA FORMA

Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes.

Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.


¡Qué desgracia Mi Señor!, exclamó el Sabio, Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.


¡Qué insolencia!, gritó el Sultán enfurecido,

¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien

latigazos.

Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado.


Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:


¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido
reservada. El sueño significa que sobrevivirás a
todos vuestros parientes.


Se iluminó el semblante del Sultán con una gran

sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro.

Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:


¡No es posible! La interpretación que habéis

hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.

Recuerda bien amigo mío, respondió el segundo

Sabio, que todo depende de la forma en el decir..
uno de los grandes desafíos de la humanidad es
aprender a comunicarse.

De la comunicación depende, muchas veces, la
felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, mas la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas.


La verdad puede compararse con una piedra

preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.


A los "sultanes" en minúscula" les recomendamos

escuchar, ya que ni ellos son sultanes, ni bestias los otros. Muchos señoritos se escuchan sólo a sí mismos y los demás son sólo, eso, "los demás", pañuelos de usar y tirar o tornillos. Así podrán ganar más dinero y ser más felices junto a los quele rodean.

Familiares y o compañeros de trabajo.

O ¿trabajadores, carne de cañón?

De ti depende.

EL CUERPO DE CRISTO

Nunca hable con él. No tuvimos oportunidad de hacerlo. Pero nos conocíamos de sobra, por las numerosas veces que me dió la comunión en la misa
dominical de los Trinitarios de Algorta.

Sosteniendo con la izquierda la copa llena de Hostias Consagradas, tomaba con dos dedos de su mano derecha una de ellas, la alzaba y sin dejar de mirarla, pronunciaba las preciosas palabras: "El Cuerpo de Cristo", depositándola en el hueco de mi mano, al tiempo que yo respondía: "Amén".

Jose Marí Lidón ha muerto. Le han matado. Le han asesinado. Delante de su mujer. Sin escrúpulos. Sin sentimientos. Sin nada. Como siempre, desde
hace más de veinicinco años. Y han sido los que se autoproclaman liberadores del pueblo vasco.

Los que aún reciben el calificativo de gudaris. Los que cuando son detectados y separados de la sociedad, polarizan la compasión de algunos hasta la hipocresía más abyecta, traducida en advertencias aún enemigo construido por ellos mismos, enemigo necesario para su propia subsistencia. Subsistencia de los asesinos
y de sus justificadores. Y también de los que aparentando ansias de paz, lamentan los éxitos de la policia que los captura. Que Dios les perdone
a todos. Y que nos ayude a nosotros a aprender como perdonarles en el futuro, cuando exista alguna recepción de este hipotético perdón.
Los hijos de Jose Mari tienen una vida por delante. La horrible injusticia que están sufriendo ahora no se les borrará jamás, aunque la
misión de su propia existencia centrará en gran parte su atención. Pero su viuda, la mujer que compartió con él toda su vida, incluso su colaboración parroquial, la que también entregaba lo mejor de sí misma en servicio de todo lo que lo necesitara, ella, ella no tiene nada a lo que pueda aferrarse, nada que pueda suscitar en su interior un atisbo de ilusión, de alegría, de esperanza. Y sin embargo, resurgirá. Levantará su espíritu, estoy convencido, como lo levantó mi madre, cuando asesinaron a mi hermano. Porque tiene fe en el más allá. Porque sabe, por convicción y por vivencia que Dios Padre, Abba, por encima del mal, por espantoso que sea, nos quiere y cuida de nosotros, con medidas que se escapan de nuestra base de datos, de nuestro entendimiento, de nuestro cerebro humano.

Se que un domingo de estos, más pronto o más tarde, no importa el tiempo, la viuda de José Mari me dará la comunión. Desde aquí quiero decirle que si en ese momento, cuando alce la Hostia consagrada ante mí y diga las palabras "El Cuerpo de Cristo", ve que mis ojos están llenos de
lágrimas, que sepa que son de alegría, que son de esperanza, que son de agradecimiento a ella, y a nuestro Abba, nuestro Aitacho que nos arropa
con lo más grande que tenemos, nuesto único asidero, nuestra fuerza, nuestra fe.

Que Jose Marí, desde la esencia de Dios en la que se encuentra, nos ayude a mantenerla.

LOS PEQUEÑOS DETALLES

El alumno, según él, había terminado el cuadro. Llamó a su maestro para que lo evaluara. Se acercó el maestro y observó la obra con detenimiento y concentración durante un rato. Entonces, le pidió al alumno la paleta y los pinceles. Con gran destreza dio unos cuantos trazos aquí y allá. Cuando el maestro le regresó las pinturas al alumno el cuadro había cambiado notablemente.

El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la obra había pasado de mediocre a sublime. Casi con reverencia le dijo al maestro:

¿Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro?

Es que en esos pequeños detalles está el arte. Contestó el maestro.

Si lo vemos despacio, nos daremos cuenta que todo en la vida son detalles. Los grandes acontecimientos nos deslumbran tanto que a veces nos impiden ver esos pequeños milagros que nos rodean cada día. Un ave que canta, una flor que se abre, el beso de un hijo en nuestra mejilla, son ejemplos de pequeños detalles que al sumarse pueden hacer diferente nuestra existencia.


Todas las relaciones, familia, matrimonio, noviazgo o amistad, se basan en detalles. Nadie espera que remontes el Océano Atlántico por él, aunque probablemente sí que le hables el día de su cumpleaños. Nadie te pedirá que escales el Monte Everest para probar tu amistad, pero sí que lo visites durante unos minutos cuando sabes que está enfermo.


Hay quienes se pasan el tiempo esperando una oportunidad para demostrar de forma heroica su amor por alguien. Lo triste es que mientras esperan esa gran ocasión dejan pasar muchas otras, modestas pero significativas. Se puede pasar la vida sin que la otra persona necesitara jamás que le donaras un riñón, aunque se quedó esperando que le devolvieras la llamada.


Se piensa a veces que la felicidad es como sacarse la lotería, un suceso majestuoso que de la noche a la mañana cambiará una vida miserable por una llena de dicha. Esto es falso, en verdad la felicidad se finca en pequeñeces, en detalles que sazonan día a día nuestra existencia.

Nos dejamos engañar con demasiada facilidad por la aparente simpleza. NO desestimes jamás el poder de las cosas pequeñas: una flor, una carta, una palmada en el hombro, una palabra de aliento o unas cuantas líneas en una tarjeta. Todas estas pueden parecer poca cosa, pero no pienses que son
insignificantes.

En los momentos de mayor dicha o de mayor dolor se convierten en el cemento que une los ladrillos de esa construcción que llamamos relación. La flor se marchitará, las palabras quizá se las llevará el viento, pero el recuerdo de ambas permanecerá durante mucho tiempo en la mente y el corazón de quien las recibió.

¿Qué esperas entonces? Escribe esa carta, haz esa visita, levanta el teléfono.

Hazlo ahora, mientras la oportunidad aún es tuya. NO lo dejes para después por parecerte poca cosa. En las relaciones no hay cosas pequeñas, únicamente existen las que se hicieron y las que se quedaron en buenas intenciones...

DIOS TE ESPERA

Cuando te levantabas esta mañana, te observaba y esperaba que me hablaras aunque fuera unas cuantas palabras, preguntando mi opinión o agradeciéndome por algo bueno que te haya sucedido ayer.

Pero note que estabas muy ocupado buscando la ropa adecuada para ponerte e ir al trabajo.

Seguía esperando de nuevo, mientras corrías por la casa arreglándote, supe que habría unos cuantos minutos para que te detuvieras y me dijeras "HOLA", pero estabas demasiado ocupado(a). Por eso encendí el cielo para ti, lo llene de colores y dulces cantos de pájaros para ver si así me oías pero ni siquiera te diste cuenta de esto.

Te observé mientras ibas rumbo al trabajo y esperé pacientemente todo el día.

Con todas tus actividades supongo que estabas demasiado ocupado(a) para decirme algo. De regreso vi tu cansancio y quise rociarte un poco para que el agua se llevara tu estrés, pensé en agradarte para pensaras en mí pero enfurecido ofendiste mi nombre, deseaba tanto que me hablaras, aun quedaba mucho tiempo.

Después encendiste el televisor, espere pacientemente, mientras veías el televisor, cenabas, pero nuevamente te olvidaste de hablar conmigo y nada. Te note cansado y entendí tu silencio asó que opaque el resplandor del cielo, pero no te deje a oscuras, lo cambie por un lucero, en verdad fue hermoso, pero no estuviste interesado en verlo.

A la hora de dormir, creo que ya estabas agotado(a). Después de decirle buenas noches a tu familia, caíste en tu cama y casi de inmediato te dormiste, acompañe con música tu sueño, mis animales nocturnos se lucieron, no hay problema, porque quizás no te das cuenta que siempre estoy ahí para ti.

Tengo más paciencia de la que te imaginas. También quisiera enseñarte como tener
paciencia para con otros. TE AMO tanto que espero todos lo días por una oración, el paisaje que hago es solo para ti. Bueno te estabas levantando de nuevo, y otra vez esperar sin nada más que mí amor por ti, esperando que el día de hoy
me dediques un poco de tiempo. Que tengas un buen día !!!!

Tu amigo, DIOS

UNA VERDAD QUE DUELE; PERO MUY CIERTA!!!

Durante una conferencia sobre las grandes diferencias entre generaciones, un presumido estudiante se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado cerca de él, por qué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación: 
"Usted creció en un mundo diferente, realmente casi primitivo", dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor. 
"Los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, teléfonos móviles, aviones jet, viajes al espacio. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte. Tenemos naves con energía nuclear y autos eléctricos y de hidrógeno. Computadoras con procesos de velocidad de la luz…y más". 
Luego de un breve silencio el señor mayor respondió:
"Tienes razón, hijo mío; nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes... 
¡ASÍ QUE LAS INVENTAMOS! 
Ahora, dime arrogante, ¿qué estás haciendo TÚ PARA LA PROXIMA GENERACION?" 
¡El aplauso fue ensordecedor!

Los zapatos del campesino


Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones.

Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias.

El alumno dijo al profesor: "Hagámosle una broma; escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre".

Mi querido amigo - le dijo el profesor - nunca tenemos que divertirnos a expensas de los pobres. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.

Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas, y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo.

Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero al sentir algo adentro, se agachó para ver qué era y encontró la moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dió vuelta y la volvió a mirar.

Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato; su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda. Sus sentimientos lo sobrecogieron; cayó de rodillas y levantó la vista al cielo pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta, hablando de su esposa enferma y sin ayuda y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre.

El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de lágrimas.

Ahora- dijo el profesor- ¿no estás más complacido que si le hubieras hecho una broma?

El joven respondió: "Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Ahora entiendo algo que antes no entendía: es mejor dar que recibir".

El viaje en un Barco

Un sultán decidió hacer un viaje en barco con algunos de sus mejores cortesanos. Se embarcaron en el puerto de Dubai y zarparon en dirección al mar abierto. 
Entretanto, en cuanto el navío se alejó de tierra, uno de los súbditos, que jamás había visto el mar y había pasado la mayor parte de su vida en las montañas, comenzó a tener un ataque de pánico. 
Sentado en la bodega de la nave, lloraba, gritaba y se negaba a comer o a dormir. Todos procuraban calmarlo, diciéndole que el viaje no era tan peligroso, pero aunque las palabras llegasen a sus oídos no llegaban a su corazón. 
El sultán no sabía qué hacer, y el hermoso viaje por aguas tranquilas y cielo azul se transformó en un tormento para los pasajeros y la tripulación. 
Pasaron dos días sin que nadie pudiese dormir con los gritos del hombre. El sultán ya estaba a punto de mandar volver al puerto cuando uno de sus ministros, conocido por su sabiduría, se le aproximó: 
-Si su alteza me da permiso, yo conseguiré calmarlo. 
Sin dudar un instante, el sultán le respondió que no sólo se lo permitía, sino que sería recompensado si conseguía solucionar el problema. 
El sabio entonces pidió que tirasen al hombre al mar. En el momento, contentos de que esa pesadilla fuera a terminar, un grupo de tripulantes agarró al hombre que se debatía en la bodega y lo tiraron al agua. 
El cortesano comenzó a debatirse, se hundió, tragó agua salada, volvió a la superficie, gritó más fuerte aún, se volvió a hundir y de nuevo consiguió reflotar. En ese momento, el ministro pidió que lo alzasen nuevamente hasta la cubierta del barco. 
A partir de aquel episodio, nadie volvió a escuchar jamás cualquier queja del hombre, que pasó el resto del viaje en silencio, llegando incluso a comentar con uno de los pasajeros que nunca había visto nada tan bello como el cielo y el mar unidos en el horizonte. 
El viaje, que antes era un tormento para todos los que se encontraban en el barco, se transformó en una experiencia de armonía y tranquilidad. 
Poco antes de regresar al puerto, el sultán fue a buscar al ministro: 
-¿Cómo podías adivinar que arrojando a aquel pobre hombre al mar se calmaría? 
-Por causa de mi matrimonio -respondió el ministro-. Yo vivía aterrorizado con la idea de perder a mi mujer, y mis celos eran tan grandes que no paraba de llorar y gritar como este hombre. 
Un día ella no aguantó más y me abandonó, y yo pude sentir lo terrible que sería la vida sin ella. Sólo regresó después de prometerle que jamás volvería a atormentarla con mis miedos. 
De la misma manera, este hombre jamás había probado el agua salada y jamás se había dado cuenta de la agonía de un hombre a punto de ahogarse. Tras conocer eso, entendió perfectamente lo maravilloso que es sentir las tablas del barco bajo sus pies. 
-Sabia actitud– comentó el sultán. 
-Está escrito en un libro sagrado de los cristianos, la Biblia: «Todo aquello que yo más temía, terminó sucediendo». 

Mooraleja.: Ciertas personas sólo consiguen valorar lo que tienen cuando experimentan la sensación de su pérdida.
 

Una Madre y su Hijo!


Una tarde, un pequeño se acercó a su madre que preparaba la cena en la cocina, entregándole una hoja de papel en la que había escrito algo. Después de secarse las manos y quitarse el delantal, ella leyó lo que decía la nota: 

- Cortar el césped del jardín… 15.00 
- Limpiar mi cuarto esta semana… 5.00 
- Cuidar de mi hermano… 5.00 
- Ir a la panadería… 0.50 
- Sacar la basura toda la semana… 2.50 
- Libreta con buenas calificaciones… 50.00 
- Limpiar el patio… 5.00 
- TOTAL ADEUDADO… 83.00 

La madre lo miró con fijeza mientras él aguardaba expectante. La madre tomó un lapicero y en el reverso de la misma hoja anotó: 

- Por llevarte 9 meses en mi vientre 
y darte la vida… NADA 
- Por tantas noches de desvelos, 
curarte y orar por tí… NADA 
- Por la alegría y el amor de nuestra 
familia… NADA 
- Por temor y preocupaciones cuando 
enfermabas … NADA 
- Por comida, ropa y educación… NADA 
- Por tomar tu mano y darte apoyo… NADA 

Cuando el niño terminó de leer lo que había escrito su madre, 
tenía los ojos llenos de lágrimas. 
La miró a los ojos y le dijo: 
“Te quiero mamá…”; 
luego tomó el lapicero y escribió con letra muy grande: “TOTALMENTE PAGADO”. 

Moraleja: Así somos las personas, como niños, queriendo recompensa por las buenas acciones que hacemos. 
Es difícil entender que la mejor recompensa es el AMOR y, que para nuestra suerte, es totalmente GRATIS!!! 

La confianza en la pareja!

Una parte fundamental de estar enamorado es confiar plenamente en nuestra pareja, aunque podamos tener opiniones y puntos de vista diferentes.
Pero a veces perdemos esa confianza, principalmente por nuestra propia inseguridad, que nos lleva a interpretar negativamente situaciones triviales o simples equívocos. En esos momentos, debemos recordarnos a nosotros mismos porqué estamos en esa relación y porqué hemos elegido a esa persona. Seguramente nos ayudará a contemplar la situación con otros ojos.
Cuando nuestra pareja comete (u omite) un acto que afecta a nuestra confianza en ella, tenemos la opción de pensar que lo hace en contra nuestra, lo cual nos lleva a alimentar pensamientos negativos sobre ella, o por el contrario afrontarlo con espíritu constructivo y pensar que simplemente ha cometido un error, por no haber tenido suficientemente en cuenta nuestros sentimientos, necesidades o apetencias, o por haberlos malinterpretado.
En el primer caso, veremos a nuestra pareja como un ser malvado,  dedicado a hacernos daño. En el segundo caso, únicamente pensaremos que se ha despistado o incluso que pensó en hacer algo bueno para nosotros pero equivocó el como.
No hay duda que la segunda opción nos coloca en un mejor camino para afrontar la situación, y hablar con nuestra pareja acerca de lo que ha pasado y que hacer en el futuro en ocasiones como ésta.
Tampoco esta de más recordar que es mucho mejor hablar las cosas cuando suceden, y resolver los asuntos pendientes lo antes posible, sin masticarlos durante días hasta que se hacen una bola intragable, que luego es imposible afrontar.

Llanto de un bebe fantasma causa temor en México


videos divertidos
Esta es una de esas escenas que a muchos dejan con la boca abierta, luego de no poderse explicar cual es la principal razón por la cual escuchan estos sonidos en las calles, y mas aún cuando se trata de lugares poco poblados, en los que se sospecha que pueden existir una gran cantidad de causas por las cuales se produce el llanto de un supuesto bebe fantasma.

Los que no gustan de ver este tipo de situaciones incomodas pueden buscar nuevas alternativas de diversión, sin embargo es recomendado que hagan caso a estas situaciones que sin duda van a ser de gran preocupación para todos, puesto a que es difícil tener que lidiar con este tipo de actividades que a muchos dejan sorprendido, por la gran cantidad de actos que ocurren en varios lados.